.:Isten Darah:.

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 Viento y Agua

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Arian
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MensajeTema: Viento y Agua   Dom Ago 31, 2008 9:12 pm

No abría los ojos, no quería hacerlo, al igual que en todos esos últimos casi 2000 años, solo en su penumbra, en aquella cueva oscura, que tan solo se alumbraba las noches de luna llena cuando esta traspasaba con su luz el pequeño orificio que hacia deslumbrar levemente el fondo de amatistas del lago subterráneo en la cueva, hallándose justo centralmente en el, un joven de melena plateada y ojos rayados…dormido y malherido, desde hacia ya casi demasiado tiempo.
El estanque, aumentaba a cada lagrima nacida de los ojos de su creador, cubierto por esas blancas y puras alas de ave, que le envolvían en un intento de no perder aquel calor, que apenas quedaba existente, helándolo y perdiendo su vigor, pero no su hermosura, aquella que le hacían confundir, con el rostro de un ángel…

Arian elemental del viento y agua…sollozo en sueños una vez mas, proclamando un dolorido grito, al sentir como de nuevo se quebraba su corazón, como uno mas de sus recuerdos le atormentaban, en su lecho de llanto, un lecho creado por y para el…en un intento de aislarse, de aislar la suplica, el necesidad y el malestar, que de seguro hubieran sumergido a la tierra, en un caos sin fin de tormentas y huracanes…habiendo abandonado incluso a su hermano mellizo Malluma…que incluso dormido, intentaba trasmitirle todo su amor en vano…pues el siendo egoísta en a su parecer, no añoraba sentir esa tipo de calidez, sabiendo que incluso dormitado y exhausto la tendría sin ningún rencor…tan solo suplicaba el calor de un ser para el y nadie mas…el calor de alguien, que le amara, deseara y añorara a cada instante de su existencia, y sintiéndose mal, sintiéndose miserable, prefirió encerrarse y rememorarse a si mismo lo muy absurdo que eso resultaba, a dañar si quiera un solo pétalo de rosa en su dolencia…

Así, una nueva noche Arian Gaoth…el viento plateado de los elementales…estaba sumergido y herido, en su pequeño estanque de lágrimas…sin querer despertar una noche más, sin tener el motivo necesario, para que sus alas se alzaran al memorándum del viento…
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Velkain
Ángel Caído
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MensajeTema: Re: Viento y Agua   Lun Sep 01, 2008 12:56 am

El esplendoroso astro nocturno refulgía en el firmamento iluminando las obscuras callejuelas de la ciudad, que él podía vislumbrar desde el amplio balcón de su habitación, la suave brisa nocturna agitaba con ímpetu las cortinas de los ventanales y le agitaba la ropa y los cabellos, con un vaso de whisky casi vacío entre sus manos que no llenaba hacía mas de una hora, tenía la vista fija en el horizonte; desde que se mudara a Isten Darah, todas las noches como esa sentía lo mismo, y usualmente era lo que le quitaba el sueño, pues le inquietaba, era un extraño calor recorrerle, era el viento abrigarle, era algo llamarle; muchas veces pensaba que era solo su imaginación, pues ni que fuera licántropo para sentirse atraído por la luna llena, porque si había algo que tuvieran en común todas esas noches de desvelo, era la luna en su máximo esplendor posada tranquila en el firmamento, tenía los codos apoyados en el barandal y sus propias manos entrelazadas, meditando, pues las piernas le temblaban por literalmente salir corriendo, en lo que llevaba de rato lo había intentado de todo, hasta una larga sesión de nado por la piscina, pero nada le había ayudado, pero esa noche en especial se sentía como impotente, como que tenía que moverse, tenia que hacer algo, pero el problema era por y para que?; se masajeó las sienes cerrando los ojos, de seguro el estrés le estaba provocando ansiedad, si claro, esa no se la creía ni él. Decidido, se dió la vuelta caminando hacia su habitación, entrando en esta para dejar el vaso en el primer muro que se le atravesó, desnudándose para cambiarse la pijama y tras colocarse un pantalón casual Vinotinto, con una camisa blanca con los faldones por fuera y un sobretodo que le llegaba a las rodillas del mismo color que el pantalón, salió de la mansión que poseía en los suburbios, con rumbo....indefinido...y a pié, dejaría que así como el viento le quitaba el sueño en aquellas noches de insomnio, le guiara hasta donde quería que fuera, con las manos en los bolsillos caminó despacio, perdido en sus pensamientos, pero con a frente bien en alto, sin ver nada en realidad, su blazer ondulaba con la brisa nocturna y de vez en cuando el frio se le colaba por debajo de la camisa, pero él no pensaba en eso, solo quería despejarse, al día siguiente tenía una junta importante y no podía darse el lujo de trasnochar, o las lindas ojeras que luciría al amanecer ameritarían maquillaje, y odiaba eso; transitaba por las callejuelas con paso elegante pero apresurado, sin prestar la menor atención al camino hasta que algo le sacó de su ensoñación cuando dejó de sentir el asfalto bajo sus pies....


Enfocó sus verdes orbes al frente divisando la entrada del Bosque, suspiró, sobándose la nuca, no entendía nada, por qué había ido a parar precisamente ahí, ese sitio que tenía que ver??, eso no lo averiguaría si se quedaba en la entrada, tampoco es que tuviera miedo de adentrarse en las penumbras de este, si bien había pasado su vida en la tierra como un simple humano más y sus alas estaban bien "oxidadas" no perdía el "toque" que le daba el ser ángel, caído o no, así que reanudó la marcha, estando ahora si atento a todos los sonidos de su alrededor, en la ciudad tenía a los guardianes, podía distraerse, pero no en el bosque, si bien había oído que una guardiana mantenía a raya a las bestias que entre los arboles se ocultaban, tampoco es que confiara mucho en ello, y cauto siguió su andar, el piso estaba cubierto por hojas caídas y el terreno estaba algo pantanoso debido a la repentina lluvia que cayó esa tarde, apartó unas cuantas ramas que le venían a la cara, cuando de un segundo a otro, el crujir de una rama a sus pies, la perdida del al instante y un estruendoso BAM, con lo que vino después que no supo muy bien que fue, lo aturdió en el seco golpe de su caída hacia algún lugar que no sabía....

-Demonios.- masculló con la mano en la cabeza, había caído sentado, era ángel, no gato, ni modo que lo hiciera parado, tenía toda la retaguarda adolorida y hasta un poco las caderas, levantó la mirada abriendo los ojos, todo estaba iluminado con una tenue luz que salí de algún lugar del techo que vislumbró a la primera, era un hueco pequeño por el cual sobresalía algo de lodo y hojas secas, hojas las cuales de seguro le cubrían y por ello no lo había visto, las mismas que tenia él pegadas en el sobretodo, sobretodo del que se deshizo en el instante, y es que si bien el orificio era pequeño perfectamente cabía una persona, justo alguien como él, dió un suave respingo con las manos apoyadas en el piso tras él para luego levantarse impulsándose con manos y pies, tenía que buscar la manera de salir de allí y echando una mirada al rededor lo divisó....


En un pequeño estanque, de aguas cristalinas iluminada de manera justa, precisa y exacta por la luna, como si fuera puesta allí adrede, estaba sumergido en las profundidades un....una persona?... Hecho un ovillo semi cubierto por las plumas de sus grandes y hermosas alas blancas, lo que parecía ser un muchacho dormitando, no podía divisar demasiado, aún así el corazón se le había desbocado, el ver apenas al ángel aletargado del lago sintió como si una flecha le atravesara el pecho, el corazón le dolía de latir tan rápido que llevaba y ya no podía decir si respiraba, la imagen era tan sublime, tan hermosa, tan increíble, que le costaba creer que no estaba en un sueño, se había paralizado, estaba como congelado, sin saber o poder hacer algo, dio algunos pasos en falso en los que les temblaron las rodillas, se detuvo viendo a un costado como si aquello fuera demasiado para él, tenia la garganta cerrada y un nudo en el estomago que no se le quitaba, titubeaba si hubiera hablado hubiera tartamudeado, sintió humedecérsele los ojos y no entendía nada, él que siempre había sido tan entero, que nunca había dudado para nada, que jamás se había sentido así por algo, ni siquiera sabía si continuar o no, otro dolor en el pecho incluso mas fuerte que el anterior le hizo regresar la mirada a lo que para él era el ángel aletargado, con el pecho subiéndole y bajándole en una respiración sin compas, toda desigual, levanto el rostro y caminó despacio, sus zapatos casi ni se oían rozar el suelo mientras extendía la mano hasta el borde del estanque, sumergiendo dedo índice y medio en este, para recorrer las costas del mini lago, notando como toda su piel, no solo las de sus dedos se tornaba realmente cálida, se asustó, sacó la mano y dio un paso hacia atrás, demasiadas emociones para un solo momento, demasiados sentimientos, demasiadas confusiones, era mucho para un solo instante, quiso huir, quiso escapar, quiso salir de ahí y no acordarse del asunto jamás, pero cuando intento moverse parecía tener los pies pegados al suelo, pugno por moverse y estos no le obedecieron, miró una vez al muchacho y se dejo cautivar por el brillo que la luna le proporcionaba a sus alas, a su piel y a lo poco que podía verse de su agraciado rostro, dejando a Vel sin habla, avanzó por propia voluntad completamente hipnotizado por todo lo que era el muchacho, volvió a meter las manos en el agua hasta que se ponía a la altura de su cabeza, por miedo no llegó a tocar su piel pues temía que el chico fuera como aquellas figuritas de porcelana que casi se rompen si las toca, o sintiéndose demasiado indigno de que sus ásperas manos rozaran lo que parecía ser una aterciopelada piel, apoyó una rodilla en el suelo mirando al muchacho cubierto, perdiéndose en sus facciones, o en las pocas que alcanzaba a ver, dio otro rápido vistazo al iluminado lago y le dieron ganas hasta de aletargar ahí con él, su mano osada comenzó a delinear las alas acariciándolas con extrema dulzura si apenas rozándolas, estremeciéndose su cuerpo entero al placido contacto, como manejado por cuerdas, totalmente de frente al estanque y por consiguiente a el rostro del muchacho, se inclinó hacia adelante metiendo ambos brazos, tanto derecho como el izquierdo en las cristalinas agua, que le iluminaron el rostro con la luz de la luna reflejada, pasó el brazo izquierdo por debajo de las rodillas flexionadas del durmiente muchacho y el faltante por su cuello, escapándosele un jadeo de impresión y susto; en esos momentos era en los que su sentido común le preguntaba que hacía y el no sabia que responderle, con sumo y extremo cuidado, con el mas ínfimo cariño, tomo al chico en brazos girándolo hasta quedar al descubierto su hermosa faz sin haberlo sacado del todo del agua, quedándose anonadado ante su impresionante belleza, sus plateados y largos cabellos enmarcaban un precioso y níveo rostro que parecía tallado a mano por el mismísimo creador, de una respingada y fina nariz, labios delineados rosa pálidos, piel tersa y sin imperfección alguna, parecía dibujo de cuento de hadas. con los parpados cerrados y las puntitas de unas pequeñas y lindas orejitas que sobresalían entre los mechones, era una imagen esplendorosa, de una belleza sin par, jamás pudo ver algo igual ni en sus siglos terrestres y quizá poco en la celestial; manteniendo el cuidado llevó la mano al rostro del muchacho, acariciando delicadamente con el dorso de esta su mejilla, mirándolo con las mas infinita y absoluta devoción, como un pordiosero que ha encontrado un oasis en el desierto, o el niño que encontró el tesoro de piratas que siempre soñó; apartó algunos mechones de su frente dejando completamente descubierto el rostro, pareciéndole la criatura mas frágil que tuvo el placer de tocar, parecía tan delicado, tan hermoso, tan débil, tantas cosas, y ninguna que le rozase si quiera a los más próximo posible, era algo que no se podían describir con palabras humanas, el lenguaje terrenal y ni aun el celestial alcanzaban ni siquiera a cubrir lo que eran las alas del muchacho, inmóvil, Vel no sabia que hacer, quería quedarse así toda la noche, toda la eternidad, tan solo sosteniéndolo entre sus brazos, deleitándose es descubrir cada poro de su piel, llenándose con su calor pero sin oír su voz, sin poder perderse en el mar de sus ojos y justamente eso fue lo que lo llevaron a reaccionar; parpadeó un poco volviendo a rozarle la mejilla al chico con la yema de los dedos, en una caricia sutil que le llego a delinear el mentón y subir a su labio inferior, sintió su calidez y su suavidad aun bajo el agua, alzó un poco mas el brazo temeroso de que el frio nocturno dañara al ángel aletargado si lo sacaba del agua, pero arriesgándose a esto dejo su rostro al descubierto en la superficie sin ninguna clase de esfuerzo pues sentía que el muchacho era tan ligero como las plumas que decoraban sus alas, y así, aun creyendo que infectaba al muchacho con su tacto, se humedeció los labios, descendiendo poco a poco el rostro mientras respiraba incluso aun mas agitadamente, subiendo y bajando su pecho sin control e incluso llegándole a temblar las manos, lo segundos se arrastraron y el momento antes de tocar sus labios se hizo eterno y así rozando la punta de su nariz con la contraria, los ojos se le fueron cerrando como cayendo lentamente en un profundo letargo comparable con el del muchacho, en el cual sus labios terminaron posados en los del contrario, comparando lo fríos y ásperos que eran sus belfos a los suaves, dulces y cálidos que eran los de ángel y tras un rato en los que los segundos fueron horas movió sus labios, cerrando los ojos con incluso mas fuerza aún, sintiendo como el corazón se le arrugaba, llegando a pegar la frente de la del durmiente, sintiendo un punzante y hermoso dolor en el pecho que le aguaron los ojos, no sabia que le pasaba, después de tantos siglos perdido en la obscuridad sentía como se llenaba de una calidez que incluso le quemaba, pero era algo tan grato que las palabras de nuevo se le atoraron, y ladeó el rostro, su respiración se mezclo con el suave aliento de la del chico, tomando su labio inferior entre los propios, subiendo de nuevo la mano al mejilla del muchacho acariciándola entera, tomándola casi en su palma, quería que el momento se congelara por los siglos que le restaban, estaba asustado, mucho, temía que si abría los ojos se encontrara en su cama soñando, o el chico siguiera sin despertar pues lo que Velkain mas deseaba en esos momentos es que el peliplata se moviera aunque sea solo un poco para poder sentirlo una vez, una vez al menos, así sea que medio abriera los ojos, no le importaba, algo, una señal y aunque tuviera ganas de estrecharlo entre sus brazos yéndosele la vida en esto, no se movió; si de verdad existía eso que los humanos llamaban tu” otra mitad” estaba cerca de la suya, el corazón de Vel se rompió en mil pedazos lacerándole el pecho, para luego reconstruirse sobre los cimientos de aquel beso que aún no terminaba, pues el pelirrojo era incapaz de abandonar los labios que acariciaba, sin poder quitarse esa sensación de estar ensuciando al chico con su tacto, es que era tan perfecto que un simple caído como él, que para colmo estaba ya “curtido por los años”, aunque le dijeran lo contrario, no merecía ni la vista que le regalaba el durmiente, era como un pordiosero que se enamora de un príncipe, los dos tan iguales pero de mundos tan distintos y por primera vez en diez años desde la ultima vez, extendió sus alas, saliendo estas majestuosas de su espalda, rompiendo la machada camisa blanca hasta alzarse imperiosas, incluso aún mas negras que la mismísima noche, llenando la estancia alborotando algunas hojas que se unieron con dos o tres plumas caídas, mientras el hacia fuerza en la rodilla apoyada en el suelo y en la punta del pie que tenía tras él, para tomar al chico de nuevo como la primera vez, pasando el brazo bajos su piernas, separándose ampos labios pero pegada su frente a la contraria, ambas narices tocándose y sus labios rosándose mientras levantaba poco a poco el laxo cuerpo de su lecho de agua abrazándolo a su pecho, a la par que las hermosas y blancas alas del pequeño goteaban al igual que sus cabellos y todo su cuerpo, y con el fin de que no sintiera frio sus obscuras alas los cubrieron, arropándoles por completo, sin el dueño moverse ni tan solo un ápice, de pié con el ángel en brazos, decidido a despertarle de su letargo..
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Arian
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MensajeTema: Re: Viento y Agua   Lun Sep 01, 2008 9:44 pm

De nuevo dormido en su lecho, soñando con la soledad, con el frío que le embargaba, y el viento que aun rugía unidos a la tormenta de sus pesadillas…siempre igual, helado, solo y aletargado en su lecho de lagrimas, que aunque calidas el las sentía mas frías incluso que el propio hielo…sin poder controlar el sin fin de visiones que noche tras noche, día tras día…amenazaban con quebrar su corazón…aun mas de lo que ya estaba…

De haber estado en la superficie, sin aquel hechizo protector, que su estanque creaba, las lluvias y vientos…devastarían todo lo de a su alrededor, pues tan ligadas estaban a el, y tan empático era, que no podría evitar reflejar su dolor en los elementos que le acunaron a lo largo de su existencia…

Arian se hallaba en ese cúmulo de pensamientos dañinos, sintiéndose tan herido ya que en su mente no albergaba la idea de despertar, sin poder acoger esperanza alguna…hasta que de pronto. un roce en sus alas…uno extraño, ajeno a todo pensamiento, dulce, sutil...no aquello no podía ser real, formaba parte de su desesperada mente, que rogaba una caricia…un suspiro…pero de pronto todo aquello se hizo mas creíble, mas tentador, alguien le acogió, alzándole levemente, de lo que fuere su húmeda cama, descubriendo las curvas de su cuerpo, que estaban cubiertas por las bellas alas de ave, sintió ese inmenso cariño, y de nuevo se aferro a la idea de que no era real, que eran desvaríos y nada mas, al igual que las que el sintiera calidas manos, que definían su rostro con delicadeza con admiración, que incluso parecían tocarle con un sutil miedo, a juzgar por los leves temblores que acechaban…
Le liberaron el rostro de cualquier obstáculo que pudiera cubrirle…ascendiéndolo, hasta que el agua se escurriera ya de sus cabellos, el natural frío lo estremeció imperceptiblemente, pero aquel ser que le estrechaba, se hacia sentir tan calido, tan deseable, que su temperatura incluso pareció alzarse…

-No…no es cierto…esto solo es un sueño…solo una mentira creada por mi…no es nada…solo el llanto convertido en suplica…

Se decía para si, no deseando, que de nuevo, cuando todo aquello desapareciera, cuando su sueño concluyera, la soledad y necesidad acabaran por hundirle de nuevo…cuan desesperado se tendría que hallar para crear algo tan hermoso, tan calido y dócil…

-Humedad… ¿Qué es esto?... ¿por que se siente eso sobre mis labios?...calor…es sabroso…quiero mas…

Su corazón palpitaba mas frenético que en cualquier etapa de su larga existencia, ni si quiera despierto, había sentido aquello, y comenzando a llorar de nuevo, con las lagrimas deslizándose por sus níveas mejillas, se imploro a si mismo que continuara, que no deseaba volver a su oscuridad, sin importarle que fuera un sueño, sin importarle ya nada, tan solo añorando sentir eternamente esa sensación...el otro se separo, y Arian, no pudo hacer otra cosa que soltar un leve gemido de protesta, no, no quería apreciarse de nuevo solo, no podía perder ahora aquello…sus alas se extendieron, como reacción a sus pensamientos, siendo hermosas grandes y puras, sobresaliendo del hueco entre las del otro. Un fuerte viento, soplo dentro de la estancia, alzando el agua del pequeño estanque, para trazar finos surcos, alrededor de las dos figuras, siendo la necesidad del peliplata por no querer volver a estar sentirse vacío, por necesidad de no olvidar el calor en sus labios…El viento soplaba frenético pero calido, transformando el reguero de agua en diminutas gotitas, como una lluvia presa en la cueva, derramándose sobre ambos, empapándolos por completo…

-No te bayas…no quiero estar solo de nuevo…no…

Suplicaba en su mente siendo un llanto tan agudo y doloroso que incluso alcanzo al caído…estaba tan confuso, tan dañado y extrañado, como la fuerte corriente casi huracán que les azotaba a los dos, húmeda y dañina, provocando que el elemental batiera sus alas por instinto mas que por consciencia…entreabriendo los labios aun dormido, queriendo hablar pero no encontrando su voz…aferrandose al cuello de ese ser, que conseguía devolverle parte de su consciencia…
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Velkain
Ángel Caído
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MensajeTema: Re: Viento y Agua   Miér Sep 03, 2008 1:05 am

De pié, sus negras alas rodeaban majestuosas ambos cuerpos, el sentido común le había traicionado pues pensándolo bien, que iba a hacer con el chico que tenía en brazos?, pero es que no podía, no podía dejarlo ahí, solo en la penumbra, no hubiera podido con eso era algo que sencillamente iba en contra de sus…principios??, al diablo, el ángel aletargado era precisamente eso, un ángel, demasiado bello, demasiado hermoso, demasiado sublime para dejarlo en aquel lugar solo, frío, húmedo, en una cochina cueva que no merecía la divina presencia del peliplata, pero por mas que quisiera y aunque odiara pensarlo, cabía la posibilidad de que el muchacho estuviera ahí por propia voluntad y deseo y Velkain no era quien para cambiar eso; su rostro dejó el “brillo” maravillado de hacía rato, dibujándose en este una mezcla de confusión y la mas profunda tristeza, pues solo la idea de dejar al ángel de aquel lugar y no poder sentir de nuevo su calor entre sus brazos era un pensamiento que le aterraba, y ahí era donde él se preguntaba a donde habría huido la determinación que siempre portaba en su trabajo; alardeaba de siempre conseguir sus metas costara lo que le costara, pero al contemplar de nuevo el inmaculado y níveo rostro del muchacho sencillamente no se pudo imponer antes esto, cuando repentinamente sintió como en el espacio abierto que había dejado sus alas, otro par, pero esta vez blancas, se hacía de espacio en la estancia, asombrado, sus hermosas orbes verdes azuladas se abrieron de par en par, observando anonadado al chiquillo que se aferraba a su cuello, por un segundo sintió que las piernas le temblaban y que los brazos le fallaban, la fuerza le abandonaba y un irreprimible nudo en la garganta no le dejaba ni el espacio suficiente para que el oxigeno pasara a sus pulmones, era como si el fuerte viento que arrastra mágicamente las aguas del lago y las hacía caer sobre ellos le transmitiera todo una mar de sentimientos ajenas a él, que se mezclaban con lo que era el alud de temores y dudas que se derrumbaba sobre él, confundiéndolo aún más, sentía el miedo, el vacío y la soledad reclamándole atención, luchando por hacer estragos en sus conciencia, causándole la alocada idea de buscar en el frágil cuerpo el consuelo de su compañía y por otro lado era el mismo sentimiento contrapuesto, toda una antoganía mágica, avasallante y asfixiante que le estaba devorando y como si su entereza no estuviera lo suficientemente quebrantada le llegó el pensamiento ajeno del muchacho entre sus brazos, este resonó en su cabeza como si el chico hubiera hablado, bien sabiendo que así no era pues no apartaba la mitrada del agraciado rostro quedó impávido y no pudiendo más, sintiendo el pecho resquebrajado en mil pedazos, sus alas se abrieron rompiendo el “capullo” en el que se habían encerrado, posicionándose semi cerradas en sus espalda, sin esconderlas aún, algo adoloridas por el desuso y la manera tan repentina de ser alzadas, de haber estado en otras circunstancia una mueca desagradable de dolor se hubiera dibujado en el rostro del caído, claro que en esos momentos habían cosas mas importantes de la cuales preocuparse; dejó que la esplendorosa luna iluminara las facciones del muchacho en sus brazos, como lo había hecho instantes antes en el estanque, pero ya no ayudado por la luminosidad reflejada en el agua, notándose incluso resaltada al triple su increíble belleza, mientras el agua que caía comenzaba a empapar también el rostro y cabello de Vel y su respiración volvía a hacerse ligeramente agitada como si hubiera estado corriendo y así, sin pensarlo mucho más, estrechó incluso más al muchacho contra su pecho, de manera que el chico pudiera oír hasta el latir de su desenfrenado corazón.


-La única manera de que me vaya de este lugar es contigo.-se dejó oír por la estancia en la firme voz del empresario que había adquirido el tono mas melodiosamente dulce y compasivo que se le hubiera escuchado jamás, apoyando la mejilla en el cabello del chico para luego separarse para besarle la frente con adoración y es que si bien se sentía tremendamente estúpido pues cabía la posibilidad de que la voz se la hubiera imaginado en sus desesperación por escuchar el muchacho, sentía la irreprimible necesidad de brindarle con gestos y palabras la seguridad de que al menos solo no volvería a estar, pues por su propio y maldito egoísmo sería incapaz de dejarle ir…
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Arian
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MensajeTema: Re: Viento y Agua   Vie Sep 05, 2008 12:00 am

Arian agito sus alas con mas fuerza, habiendo escuchado las palabras de caído y sentido el lindo beso en su frente, quería despertar, necesitaba hacerlo, después de tantos siglos ahí encerrado, por primera vez, anhelaba el sentir a alguien cerca de el…algo mas que no fuera su dolida y maltrecha mente…

Vatio con fuerza las alas aun con los ojos cerradas…hasta el punto de que se alzo de los brazos del pelirrojo, encogiéndose sobre si mismo, aferrando sus odillas, como si sus preciosas alas, tuvieran vida propia…un deseo que no cumplían, el volar, el ser liberadas de su trance…

El agua y viento de la cueva, se arremolinaron alrededor del peliplata, creando lo que parecía una cúpula, un huevo de protección, que giraba creando una intensa e impenetrable fuerza…

-Tengo que despertar…he de hacerlo…pero el miedo…la soledad…todas esas sensaciones…no…no deseo sentirlas…

Entreabrió levemente los ojos, unión de azul y dorado…destacando entre el blanco de su rostro, vislumbrando através del capullo elemental, que evitaba que fuera dañado…o al menos que el sufriera dolor externo…

-Pero…el…su calor…su aroma…

Seguía debatiéndose, luchando con sus propias negativas he ideas…moviendo la mano con lentitud, hasta rozarse los blandos y carnosos labios, sintiéndolos mas calidos que en toda su longeva eternidad…torno a cerrar los ojos abrazándose a si mismo en una pequeña cúpula, con la cara oculta tras los brazos…

-No…esto…ya no es dolor…es…miedo…y el miedo… tan solo cobardía…quiero sentirle…quiero…ser suyo…

Abrió los ojos con decisión con fuerza…aquella que creyó haber abandonado…ese que le pareció perder…estirando de pronto las alas y deshaciendo su acurruque…rompiendo con fuerza su cascarón de elementos…batiendo las alas…para descender con lentitud sobre el que fue su lecho y que ahora tornaba a estar lleno del agua creado por sus lagrimas, alzando el rostro para mirar con sus rayados y majestuosos ojos a los del contrario, suplicantes, deseosos, pero con ese valor, recién rememorado, que aun hacían su porte mas hermoso, elegante he incluso sensual…
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Velkain
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MensajeTema: Re: Viento y Agua   Dom Sep 07, 2008 8:14 am

El fuerte batir de las alas de angel y el viento generado por estas le hizo entre cerrar los ojos por puro acto reflejo, los rojizos mechones en desnivel de su cabello se le desordenaron, iendose casi totalmente haci atrás, mientras un horrible susto le punzaba el pecho, haciendole que le doliera tan solo el roce de la tela de su camisa con su pecho,adueñandose este mismo punzon en la boca de su estomago al sentir la calidez que yacía en sus brazos alejarse; quiso gritar, quiso sostenerle, aferrarle, abrazarle, fundirse con él si podía y entonces notó que desde que su añejada memoria le permitía recordar, nunca antes había tenido presente ese sentimiento que hace desesperarse a los seres humanos, que les causa ansiedad excesiva, inseguridad, dudas, tristezas, que les hacia sentir, solos abandonados, debiles, vulnerables, y lo supo, tenía miedo...Por una vez en su vida...Se aterró...


Un pequeño gemido de dolor escapó casi inaudible de entre sus carnosos labios, no sabía si sentirse decepsionado de si mismo por demostrar tanta debilidad, no sabía si repudiarse o asquearse de su recien adquirida humanindad, era eso o querer morir por ser tan inutil ante el inminente "no despertar" del peliplata. Intentó hablar, suplicar, rogar con todas sus fuerzas, sin siquiera poder pronunciar palabra, pues sus cuerdas vocales parecía haberse dormido; se sentía impotente, frustrado, pues queria moverse, alcanzarle, hablarle, estrecharle, no queria que el chico se fuera pues sentía que el alma, si aun la conservaba, partía junto a aquellas alas blancas, no soportaba la idea de que desapreciese, que le dejase, no ahora que sabía bien que no podría quitarse jamás aquel sabor de sus labios, los ojos le ardieron un instante como si fueran a aguarsele, desgraciadamente sus lagrimales en desuso no se guiaron por el impulso de su alma y de su corazon, quedando secos sin llegar a mas que un pequeño errojecimiento de las verdes orbes, agachó el rostro confundido, mirando hacia un costado, si bien el espectaculo de el capullo del angel era realmente hermoso no quería verlo, se negaba a contemplar como se escapaba de sus manos sin poder hacer nada, como se volvía a encerrar y esta vez sin poderlo despertar jamás; que no fuera el principe azul de bello durmiente le dolía, era una realidad que no estaba listo para asimilar, había tocado el cielo con las manos por dos segundos, los mismos dos segundos en los cuales el angel se les escapó de las manos; apretó los puños con fuerza, lastimándose la palma de la mano cuando se formaran enrojecidos surcos con forma de media luna, marcando la figura de sus uñas, apretó los dientes cuando la humedad no tardó en nublarle la visión, llevó la yema de sus dedos a los lagrimales de sus ojos tocando las pequeñisimas gotitas de agua saladas allí posadas, palpandolas entre indice y pulgar como si no creyera que aquellas minusculas porciones de agua provenieran de sus ojos alzando la mirada justo a tiempo para ver por primera vez como los ojos del muchacho se abrían y si bien el fenomeno a su alrededor no dejaba distinguir la shermosas orbes, la percibió azules, com un destello de color que no logró identificar, quedandoe embelesado y maravillado con lo que podía observar, detallando como las inmaculadas alas eran extendidas deshaciendo la esfera elemental ante sus ojos, dandole paso al cuerpo de angel en todo su esplendor pudiendo apreciar, ahora si, los hermosos iris, encontrando inuales ribetes dorados en el infinito cielo de sus ojos, sonriendo distradamente por esto intentando frenar e avasallante alud de emocion, eufria y felicidad que amenazaba con ahogarle en ese preciso instante...

Al verle posarce precioso, perfecto, inmaculado, sobre el estanque, con aquel aire confiado y renovado que le daba un aire fragil sin dejar de ser sensual, le hizo agachar la mirada, perdiendo todo el repentino valor, pues no se sentía digno de mirarle, noto las ojas caidas en el suelo removerse y la luz de la luna aun filtrarse, ya el frío nocturno no afectaba y en la superficie incluso podian oirse las pequeñas pisadas y correteos de los seres que habitaban el bosque, mientras a Velkain le había ganado la vergüenza, agachandose para recojer su blazer del suelo, sacudiendole lo mas que pudo, limpiandole, el chico andaba desnudo, si fuera por él le daba hasta los pantalone, pero la espalda de su camisa estaba rasgada en casi su totalidad por la repentina reaparición de sus alas y lo menos que quería era que el chico cogiera un resfriado, así, temeroso, miraba el saco como si fuera la cosa mas interesante del mundo, auscultando hasta el ultimo hilo de su tejido con atencion, porsia encontraba alguna particula de polvo faltante que pudiera ensuciar al peliplata, y con la mirada baja, fija en el lado opuesto a ellos de la estancia, dio dos temblorosos pasos andando de costado, extendiendole la prende al ojiazul.-Hace frio, puedes enfermar, cúbrete.-le instó, aunque nervioso, con una infinita ternura y notables dejos de preocupacion en su voz, no perdiendo claro, su natural firmeza, viendole tan solo unos instantes con ojos suplicantes, volteando en seguida por un "pudor" del que carecía, comprobando el completo desastre que era con la irrealidad de las habladuría que afirmaban su galantería, enredado en la maraña extraña de sus emociones debordadas, con el "y ahora?" trabado en la cabeza....
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Arian
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MensajeTema: Re: Viento y Agua   Jue Sep 11, 2008 2:25 am

Arian veía como el pelirrojo se acercaba a el, observando cada uno de sus movimientos, sonriendo incluso, ante la repentina vergüenza que les azoto a ambos, estiro el brazo, haciendo amago de coger la prenda que el mayor le tendía, pero en su lugar, aferro con sus suaves manos, la de Velkain, caminado a su encuentro, sin importarle el frío que pudiera pasar, aun con algunas gotas, jugueteando descendían por su perfecta piel…fijando sus ojos rayados en los azulados del caído…

-Soy…Arian…

Musita en tono suave, pero mas valeroso que el que resonaba antes en su mente…camina levemente, tocando el pecho del ángel, cerrando los ojos un instante, para comprobar que realmente era el, que era el ser que tanto calor le había dado en tan solo un momento...
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Velkain
Ángel Caído
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MensajeTema: Re: Viento y Agua   Mar Dic 30, 2008 6:18 am

Cuando Vel sintiera el cálido tacto del muchacho tomando su mano, un escalofrío le recorrió entero, dejando a su paso la incomoda sensación de aquel nudo en el estomago que creyó haber superado, era estúpido, se sentía como la propia colegiala, y lo peor es que dentro de su razón no se explicaba por qué demonios tenía que reaccionar de aquella manera tan.. infantil?... Los siglos se suponía que debieron haber hecho algo por él pero a estas alturas no estaba tan seguro, o quizá a los años se les olvidó entrenarlo en este ámbito, en el cual por lo visto solo derrochaba torpeza, ¿Cómo, literalmente hablando, le llovían pretendientes si era semejante desastre?, se sintió enrojecer aunque en sus mejillas no se delatara pues ni siquiera un rosa pálido llegó a teñirlas, a veces hasta él mismo creía que su cuerpo humano carecía precisamente de ello, de humanidad, pues difícil eran verle expresión alguna de sus sentimientos, justo en ese instante en aquella obscura cueva es que quizá, desde que su memoria le dejaba recordar, podía apreciar que como los demás tal vez si podía llegar a expresar en sus emociones..

Levantó la mirada para darse el lujo de apreciar al muchacho, pequeñas y finas gotitas de agua recorrían su pálido y bien formado cuerpo delineando cada curvatura que lo conformaba, no perdiendo detalle, el empresario, de tan deliciosa danza que por el torso del chico se dibujara, apartando su mirada del placido recorrido por el cuerpo del chiquillo debido a la sensación de tener aquellas hermosas orbes posadas en las propias, decidido, se dedicó a sostenerle la mirada, mas para lograr perderse de nuevo en la profundidad de sus ojos que para otra cosa, queriendo transmitirle a su vez, con dulzura y caballerosidad, que él estaría ahí para ayudarle en cualquier cosa que pudiera presentársele, que no debía temer pues el caído estaría ahí para cuidarle y protegerle pasase lo que pasase, y que sobretodas las cosas, jamás le haría daño, todo lo contrario… Vel firmaba con esto un nuevo contrato, un compromiso, tomando al “niño” bajo su cuidado, mientras este se lo permitiese claro, aunque de eso podía dudar, no le dejaría ir, aún al Ruso le faltaba descubrir que era aquello que Arian despertaba en su interior, aquello que le hacía sentir con cada fibra de su ser emociones sin nombre dispares y tan iguales que se acoplaban una a la otra de manera indescriptible y antagónica…

Escuchó como música para sus oídos la melodiosa, dulce y suave pero firme voz que se presentaba.- “Arian”.-pensó.- “Que hermoso nombre, tan hermoso como su portador”.- porque es que así era, para el empresario el chico de los ojos rayados era lo mas hermoso y perfecto que hubiera observado en su eternidad terrestre, era lo mas bello que sus ojos pudieron apreciar desde incontables siglo atrás, era la calidez que emanaba, lo “idiotizante de su mirada”, era lo preciado de su tacto, lo agraciado y espontaneo de sus movimientos, lo radiante de la leve sonrisa que logró percibir, la cual le hizo desear con toda su alma verla mas, por mucho, mucho tiempo más…
Recobrando la compostura y decidido a dejar lo “colegiala” atrás, sonrió levemente con verdadero placer y haciendo gala de su porte tomó la mano del muchacho con delicadeza, casi apenas rozándole pero manteniéndola, percibiendo de cerca el embriagante olor del peliplata, inclinándose en una reverencia de antaño para besarle con sutileza el dorso de la mano, prolongando, sin ser evidente, el contacto, puesto que el tacto de la piel del chico ya se le había hecho sencillamente adictivo.- Velkain, es un placer conocerte Arian.- dijo con dulzura pero con firmeza y a la vez con ese toque de sensualidad que le era natural, irguiéndose de nuevo sin borrársele del rostro la sonrisa que ya se tornaba embobada, dándose cuenta de esto al instante para carraspear un segundo, apartando de nuevo la mirada, extendiéndole por segunda vez el abrigo al elemental, rogando porque esta vez si lo agarrara pues no solo le preocupaba la salud del muchacho si o las reacciones que su cuerpo mortal, por desgracia, si se dignara a tomar…
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Arian
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MensajeTema: Re: Viento y Agua   Jue Ene 01, 2009 10:17 pm

Veía el asombro del pelirrojo, el como le miraba con tal adoración, y ciertamente no entendía por que, pues quien le estaba admirando era el elemental…observando sus cabellos de fuego, ojos de cielo, sintiéndose derretir, por el calor, que aquella cercanía le estaba causando.
Si, hacia frío, y bastante, pero de veras, el cuerpo del caído, creaba sensaciones chocantes en el, apenas le había palpado, y sin embargo sintió los músculos bajo su camisa…la sonrisa que ya no cesaba de crearle, devolviéndosela a cada instante sin cesar. Dio un paso atrás al ver que el mayor le tomaba la mano, cerrando los ojos, como memorizando el instante, en que sus carnosos y calidos labios, se posaron en el dorso de su mano…creyendo que se consumiría de necesidad desde ese punto, se le erizaron todos y cada uno de los cabellos de la piel, incluso las blanquísimas plumas de sus alas, se tornaron aun mas sensibles por un instante…tornando a mirarle con sus orbes rayadas ante la nueva petición que le pelirrojo llevo a cabo en el ofrecimiento de su chaqueta…

-¿No tendréis frío vos?...os lo agradezco, pero prefiero que estéis reconfortado, os debo mucho…

Acaricio su mano con dedos livianos, acercando de nuevo la prenda al pecho de Vel, como diciéndole que se la pusiera…suspirando cantarinamente por el suave calor, que creaba su cuerpo el ángel…alzo la vista, pasando por su mejilla, sus labios, mirándole a los ojos…

-¿Cómo sabíais donde estaba?...
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Viento y Agua
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